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Matmata, Djerba y Sfax.

Madrugón a las 5 de la mañana para salir a las 6. La razón es no pillar demasiada cola en el ferry a Djerba. Tras un par de paradas para ver el amanecer llegamos a Matmata sobre las 8 de la mañana. Visitamos una casa troglodita excavada en la tierra. Alrededor de un patio central varias habitaciones con lo básico para la vida.

matmata

Nos ofrecen un pan recién horneado en el horno del patio y lo untamos con aceite y miel: delicioso. La atrayente sencillez de la casa está nublada, a pesar de todo, por la cruda realidad de sus habitantes pobres y sin recursos. Durante todo el trayecto entre Malmata y Nuevo Malmata veremos numerosas casas trogloditas desperdigadas a ambos lados de la carretera.

ferry

Llegamos a El-Jorf para cruzar en ferry hasta Ajmar, en Djerba, separados por 1 Km aproximadamente. Hay suerte y no hay que esperar cola para coger el ferry. Djerba es una isla muy plana y repleta de olivos. Nuestra primera parada es Guellalah en una tienda de ceramicas con demostración de alfarero incluida. En este dichoso viaje organizado abundan las visitas a tiendas. Calculamos las comisiones que se llevará Dorra.

sinagoga

La siguiente parada es la sinagoga judía de La Ghriba, donde hubo un atentado en 2002 con casi 20 muertos. Dorra insiste en decir que no hay conflicto entre la comunidad judía y musulmana en Djerba. Sin embargo es el punto visitado que mayores medidas de seguridad tiene. Y el único sitio al que Dorra no nos acompañará en todo el viaje

djerba

Ahora le toca el turno a la capital de Djerba, Houmt Souk. El autobus nos deja en medio del coñazo de zoco de artesanias donde eres asaltado cada 2 metros. Nos fugamos para ver la lonja de pescado, donde unos señores sentados subastan ristras de peces ante sus clientes. También nos comemos un bollo de una pasteleria. Y para terminar nos compramos unos vasitos de té en un supermercado.

houmt souk

De nuevo en el autobús recorremos parte de la costa turística hasta llegar al restaurante donde comeremos el inevitable buffet libre. Aunque esta vez hay unos ricos salmonetes.
Otra vez en el autobús recorremos las zonas industriales y contaminadas de Gabes. Más al norte comienzan las infinitas plantaciones de olivos que anuncian la cercanía de Sfax. Unos Kms antes de llegar hacemos una parada para ver de cerca a unos agricultores que están recolectando aceitunas. Son de un tamaño muy pequeño, al parecer para obtener aceite mediante prensado. Utilizan unos protectores rígidos para las manos, con las que raspan las ramas haciendo caer los frutos al suelo, que son recogidos en unas mantas.

Llegamos ya de noche al hotel Syphax, en Sfax. Está un poco desfasado y mal cuidado, pero al fin y al cabo es para dormir unas horas. Después de cenar ya es tarde y estamos cansados, así que me quedo con las ganas de ir a echar un vistazo a las murallas de la medina de Sfax.

 

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