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Viena

Hoy nos hemos levantado y hemos conducido un rato para ir acercándonos a Viena. A unos 40 km hemos parado en una gasolinera y hemos desayunado un sandwich. Hemos continuado y hemos cogido el acceso Oeste a la ciudad, que conduce al centro. Con un mapa un poco malo hemos conseguido orientarnos y aparcar la furgo justo al lado del centro, en el Nasch Market. Este es un mercado muy coqueto y bien dispuesto a lo largo de la calle Wienzeile. Tiene mucha variedad de encurtidos, probamos una especie de guindilla rellena de queso fresco. También hay frutas, perscado y frutos secos, con abundancia de Wasabis, un fruto seco con una capa verde cuyo sabor recuerda al de la pasta japonesa.

A pesar de no tener mapa, al empezar a caminar un sexto sentido nos ha guiado al centro. A través de la Karlspltz llegamos a la concurrida y comercial Karntner Str. donde los comercios se pelean por los mejores locoles, entre ellos ZARA.

comercios viena

Desque que hemos entrado en esta ciudad nos ha impactado su carácter imperial. Grandes palacios, edificios, museos, parques y avenidas majestuosas dan fe de la aristocrática historia de la ciudad. Se ve que en esta ciudad ha habido y hay mucho dinero y poder.

viena esculturas

También mucho apoyo y fomento de la cultura y las artes, ya que la calidad de las arquitecturas y esculturas así lo demuestra. Tanto como los numeroso museos, bibliotecas, teatros y demás. Es una ciudad de 1,5 millones de habitantes y parece que por el número de majestuosas edificaciones que hay, toca a muchos palacetes por barba. Al fín y al cabo es un país donde la derecha tiene bastante fuerza.

viena

Al ir caminando por Karntner Str. vamos mirando sin parar todas esas magníficas construcciones que se ven en la calle o en otros espacios por la ciudad. Llegamos a la plaza de la Catedral e Ixo se compra unos coloretes en ZARA.

animada plaza viena

Yo espero sentado al sol viendo la animada Stephan Platz. Callejeamos por Graben y su columna de la Peste.

peste viena

Llegamos a Michaeler Platz, donde hay una escuela de equitación española, y que es una de las partes traseras de la gran residencia real Hofburg. Más tarde pasamos por la Minoriten Kirche (una iglesia minorita, que no sé lo que es) y luego por la Juden Platz donde hay un monumento recordando a los 65.000 judíos austríacos víctimas del nazismo.

Al lado de la plaza comemos un menú del día por 6,90 € consistente en un puré de calabacín (zuchinni) y un filete albardado acompañado de patatas cocidas con una salsa dulce. Muy rico y muy barato, una pena que nos cobre 5 € por una botella de litro de agua.

comida en viena

Después nos dirigimos a la parte norte del centro, cercana a un canal del Danubio. Ixo aprovecha la ocasión y se depila las piernas a la cera en un centro de estética mientras yo me doy un paseo por la zona. Callejeamos un poco más y volvemos a la zona de la plaza Stephan. En un HM Ixo se compra un pañuelo para el cuello y me lo deja ya que tengo un poco de anginas. Antes nos hemos tomado un café en una terraza frente a la catedral.

cafe viena

Más tarde cruzamos el Hofburg y nos tumbamos un rato en el cesped de la Helden Platz. De allí nos acercamos hasta el Museum Quartier atravesando otro parque flanqueado por enormes museos.

El Museum Quartier es un complejo que alberga varios museos y casi 40 empresas relacionadas con las artes y la cultura, una especie de macro-Arteleku. Lo mejor del sitio es su patio central donde hay mucha actividad, sobre todo juvenil. Nos tumbamos en unos bloques/mobiliario urbano bastante cómodos para observar la plaza interior y su bullicio.

museum quartier

Es hora de regresar a por la furgo, pero antes compramos unas setas para cenar. Damos unas vueltas por la ciudad conduciendo por el anillo que rodea el centro. Nos quedamos pasmados por más y más grandiosos edificios, el Parlamento, el Nuevo Ayuntamiento, etc. Para terminar cruzamos el Danubio y vemos la cudad financiera con sus lujosos rascacielos, la torre mirador y el edificio de la ONU.
Salimos por el entramado de autopistas y dejamos atrás esta bellísima ciudad. Nos ha cautivado todo su esplendor imperial. Ahora a descansar y dormir después del estofado de carnes y setas para cenar.

 

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