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Poiana Sibiului, Jina, Alba Iulia y Timisoara I

El lunes 3 nos levantamos después de haber pasado un poco de frío a la noche. Creo que es debido a que estábamos a bastante altura, quizás sobre los 1000 y pico metros. Por la noche ha llovido y el tiempo sigue siendo desapacible. Nos tomamos el desayuno que incluye el rico té japonés que compré en un área de servicio en Austria.

Pasamos por Poiana Sibiului donde repostamos agua en una fuente. Como la manguera no parece funcionar, metemos unas 20 botellas de 1,5 litros hasta llenar el depósito. En este pueblo veo por primera vez un tipo de gorro que no había visto hasta ahora. Son muchos los modelos que hemos visto en Rumanía, y muy variados. Este en concreto tiene este aspecto:

sombreros Jina

Los paisajes a lo largo de esta carreterita han sido muy bonitos y cuando llegamos a Jina, sobre un puerto, las vistas merecen la pena. Sin embargo la carretera ya no es asfaltada y está en muy mal estado, de hecho es como una pista forestal mal cuidada. Dudamos si seguir o dar la vuelta. La carretera parece que baja todo el rato hasta el valle de abajo y parece que en ese valle debería estar la carretera general. Así que nos arriesgamos a bajar, sabiendo que si el camino tiene algún repecho o subida posiblemente nos quedemos sin la posibilidad de continuar.

Pero volver atrás implica dar bastante rodeo. Es una bajada al averno. La tensión se masca en el ambiente. A cada curva vemos que no vamos a poder subir por donde bajamos. A la media hora empezamos a ver casas al fondo del valle y por fin vemos la general. ¡Que alivio!

Cogemos la carretera 67C, que es verde, que transcurre por montañas y que esperamos ansiosamente hacer. Pero resulta que está muy estropeada y llena de socavones y baches. No se puede circular más rápido de 30 km/hora, y a ese ritmo nos dan las uvas. A unos 10 km de Tau decidimos darnos la vuelta muy a nuestro pesar, porque la carretera promete bonitas vistas y paisajes. Una pena.

Como tenemos tiempo vamos a ver Alba Iulia. Es una ciudad media y lo más interesante es su ciudadela. La paseamos entre parque e iglesias bajo un sol que empieza a calentar de nuevo.

ciorba vacuta

Antes de salir de la ciudad comemos en un restaurante ‘Casa Romenescu’ unas especialidades rumanas: corba de vacuta (un caldo cocido de vaca) un Coton Abliante (no se si está bien escrito, que es dos filetes sobre panes con salsa de champiñones) y un Ciolan (tampoco está bien escrito, que consiste en un codillo de cerdo sobre una base de alubia blanca). Está rico pero la carne está siempre en Rumanía demasiado hecha y un poco dura.

Coton y Ciolan

Después de Alba Iulia pasamos por la biserica de Sebes pero está cerrada y no la podemos ver por dentro.

sebes

Seguimos la carretera hasta Deva, con un tráfico muy denso y muchos camiones. Desde Deva hasta Lipova la carretera es verde y hay muy poco tráfico por lo que el viaje es agradable y disfrutamos de bonitos paisajes bajo el sol. Un sol que calienta lo suyo. Es muy significativo el clima tan variado que hemos tenido hoy del clima que hemos tenido en el viaje. O hace mucho sol que calienta bastante, llegando al bochorno, o hace frío y hay que abrigarse con forro polar. A veces se dan los dos estados en el mismo día, como sucede hoy.

Hacemos una parada en la carretera de Lipova a Timisoara para descansar. Cuando cae la noche llegamos a Timisoara. Damos unas vueltas y preguntamos precios en varios hoteles. Al final optamos por este Hotel Central, habitación doble con baño 180 leis. Es caro para la calidad del hotel y en relación al precio de la vida en Rumanía. Salimos a cenar a la animada Piata Victoriei, amplia y peatonal plaza repleta de terrazas y con unos jardines y fuentes muy cuidados y agradables. Ixone cena una ciorba de Vacuta y unos muslos de pollo a la plancha. Yo ceno una especialidad del restaurante que consiste en un pastel a base de pasta de patata, queso y trozos de chorizo coronado por un huevo frito y acompañado de pepinillos en vinagreta, berza en vinagreta y salchichas muci, unas chistorras, tocineta gruesa y un filete de cerdo todo hecho a la plancha y como no bastante tostado. Una cena un poco bruta pero que consigo ingerir gracias al litro de cerveza que me bebo en dos jarras de Timisoarena. Después de esto al hotel, que está a unos 200 metros de la plaza.

Antes de salir a cenar aprovecho para llamar a casa y felicitar a mi hermano Rubén, que cumple 30 años.

 

One comment

  1. simo says:

    me gustaria leer de mi ciudades,yo ahora vivo en castellon pero mi lugar estuvo en Sebes al lado de alba iulia
    es verdat,tienes un opinion corecto de estos ciudades
    yo no see escribir bien,perdona por favor
    tengo solo dos ano en espana

     

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