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Munich II

Nos levantamos sin prisa con intención de ver si era posible alquilar un coche para hacer una excursión por lo castillos y lagos. Para ello vamos a la Estación Central, donde hay varias empresas de alquiler de vehículos. Desistimos del plan porque son muy caros o no hay disponibles. Así que vamos a continuar nuestra visita por Munich.

Vamos directamente al Museo de Arte Moderno (Pinakothek der Moderne). Resulta que el museo es más grande de lo que esperábamos y nos llevará visitarlo unas 4 horas, con paraada para comer incluida en la cafetería del Museo. Lo que más me ha gustado es una exposición temporal de fotografía titulada: ‘Humanism in China’. Son cientos de fotos de carácter documental sobre la vida en la actual China, especialmente la rural, haciendo hincapie en las relaciones sociales, las costumbres, los deseos y las condiciones laborales de los chinos.

Pinakothek

También es destacable el espacio arquitectónico del Museo, articulado entorno a un luminoso atrio central que distribuye las exposiciones por espaciosas salas. Resulta espectacular el montaje de presentación e inicio de una exposición dedicada al diseño industrial y de objetos, desde coches u ordenadores hasta mobiliario o zapatillas deportivas.

Museo

Después de la agotadora visita nos tumbamos un rato al sol en el fresco cesped que hay frente a las pinacotecas de arte viejo y nuevo.
Continuamos la visita yendo a los jardines de la Residenz, antiguo palacio imperial.

Residenz

Muy agradables en este día soleado y repletos de gente que visita la ciudad o simplemente pasea al aire libre. Más tarde pasamos por Maximiliam Str. Parece que es la calle de los pijos. Hotelazos, tiendas de marcas carísimas, muchos descapotables y deportivos, grupos de mujeres arabes lujosamente vestidas (¿esposas de algún jeque?), etc. La calle nos conduce hasta el puente Maximiliam sobre el río Isar.
Ahora nos dirigimos hacia la zona al este de Marien Platz, que es la última que nos queda por pisar del nucleo central de la ciudad. Agradables y tranquilas calles, más pensadas para el peatón que otras por las que hoy hemos andando.

Después de un descanso en una terrazo y un café. Más tarde entramos en un Rolling Sushi bar, donde catamos unos cuantos y nos quedamos embobados mirando la fila de sushis en su eterno deambular. También nos tomamos una cerveza japonesa.

Es hora de ir al famoso Hofbräuhaus. Se encuentra en una zona bastante animada con varios restaurantes y cervecerias. El local está repleto, es sábado a la noche, e increiblemente animado.

Hofbrauhaus

Un grupo de tiroleses forma una animosa orquesta que toca de vez en cuando y enciende los espíritus cantores de los grupos de comensales. El espacio es amplio, con techos altos y decorados, está plagado de los ruidos de las charlas, risas, cánticos y demás griteríos que emiten los miles de personas que se congregan aquí.
Encontramos una mesa cerca de la orquesta. Las mesas son amplias, por lo que como pareja tenemos que compartirla con otros comensales: una pareja de amigas alemanas, un matrimonio alemán-inglés y un par de amigos alemanes, llamados Tibor y Andy. Cuesta bastante pedir, la camarera va y viene cargada de jarras vacias y llenas. Parece frágil pero lleva con relativa soltura unos cuantos kilos en vidrio y líquido (calculo que entre 15 y 18 kilos cuando las jarras están llenas). Conseguimos finalmente que nos sirvan 1 jarra de litro y otra de medio junto a unas salchichas blancas y el típico pan salado de Munich.

Nos vamos animando y entablamos conversación con nuestros compañeros de mesa Tibor y Andy. Más bien con Tibor, que habla mejor inglés. Nos cuenta varias cosas interesantes, como que al brindar hay que dejar la jarra un segundo en la mesa antes de beber. Una costumbre adquirida de los viejos tiempos en los que los granjeros tenían que esperar a que el jefe y propietario bebiera primero.

Hoy hemos decidido que saldremos de marcha por la noche para celebrar mi cumpleaños que es el domingo. Así que les preguntamos donde hay una zona para salir de copas y bailar. Nos comentan que ellos van a ir a una zona de marcha y nos invitan a ir con ellos. Cogemos el Metro y rápidamente llegamos a Ostbahnhof, que es donde está la zona. Es un área de aspecto industrial repleto de discobares de todo tipo. Andy y Tibor nos llevan a unos llamado ‘Coyote’, pero parece que es pronto y no hay demasiada gente.

Andy, Ixo y Hafo

Más tarde vamos a uno cubano que hay al lado y a otro latino. Hay que pagar entrada y te ponen un sello para que puedas cambiar de uno a otro bar. Nos pasamos unas horas bailando y bebiendo hasta que nuestros amigos se tienen que ir porque el último tren que les lleva a casa no espera. Ixo y yo cogemos un taxi hasta el hotel que no está muy lejos de esta zona.

 

One comment

  1. lenin says:

    Como escuchaba en Un Tranvía llamado pedo, «siempre confié en la amabilidad de los extraños». Por cierto, al abuelo de las barbas de la izquierda le conozco… ¿dónde ha dejado a los pitufos?

     

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