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Bucarest

El jueves 30 damos por fin con la carretera que va a Bucarest, que a la altura de Cernovoda, tras cruzar un bonito puente metálico sobre el Danubio, se transforma en una buena, larga y recta autopista.

Sobre las 12 llegamos a Burcarest con un sol implacable y una temperatura muy alta, sobre los 46 grados.

Boulevard Unirii

Ya desde la entrada a la ciudad el tráfico está bastante saturado y es un poco caótico. Enseguida encontramos el enorme palacio del Parlamento y damos una vuelta por la gran avenida que preside el Boulevard Unirii.

parlamento

Nos dirigimos hacia la zona de la plaza de la República y aparcamos en la Strada Brexocanu. Callejeando un poco, al borde del coma por el calor que hace. Vemos la Biserica Cretuiescu. Un señor le cuenta a Ixone un poco de historia sobre la revuelta que se originó en la plaza de la República en el 89, frente al entonces edificio del Comité Central.

en la plaza de la republica

Comemos en un restaurante franquiciado en una calle comercial. La espera es larga pero el pescado y el pollo que pedimos está rico. Callejeamos más y entramos en el Curtea Veche, o ruinas del palacio del voivoda. El sitio es bastante antiturístico, no hay nadie en recepción, cuando aparece alguién no habla inglés, está toda mal cuidado y un poco dejado. La verdad es que no nos sorprende porque va a tono con lo que estamos viendo. Las ruinas como tal no tienen mucho interés para los profanos como nosotros, sin ningún tipo de indicación o folleto informativo.

plaza postcomunista

Callejeamos un poco más por zonas más o menos comerciales y más o menos animadas. Nos tomamos un café con hielo sin mucho hielo frente al edificio de la Universitatea. Cogemos la furgo y al salir de la ciudad nos cruzamos con el Arco de Triunfo de la Plaza Victoriei.

La impresión que me llevo de Budapest es la que esperaba, un tanto decepcionante. Parada ‘obligatoria’ por ser la capital. El enorme Parlamento tampoco es tan grande y no merece mucho la pena. Me ha gustado más la zona centro que conserva los edificios del siglo XIX y principios del XX, cuando a la ciudad se le llamaba ‘el París de los Balcanes’. Lo que hemos visto conduciendo tampoco ha estado mal, grandes avenidas, parques enormes al norte de la ciudad y una actividad bollante. Sin embargo conserva muchos rasgos de una ciudad pobre y degenerada, basura por doquier, calles terriblemente asfaltadas, caos circulatorio y sobre todo muchos, muchos edificios grises y mal mantenidos que le dan cierto aspecto desolado. A destacar los continuos y omnipresentes goteos de los aires acondicionados sobre los delgados ciudadanos vestidos con ligeros trajes grises.

A la salida de la ciudad dirección Brasov nos vemos metidos en un atasco. Debe de ser hora punta de salida del trabajo. Tomamos un desvío a la altura de Ciolpani y por una carreterita nos adentramos en un bosque de enormes hayas y robles. Un sitio muy agradable dentro del bosque. Hoy quiero dormir en el piso de arriba de la California pero a la noche comienza una tormenta y bajamos el techo Westfalia.

en el bosque

 

2 comments

  1. lenin says:

    ¡ Oye Hafo mójate un poco más ! Zonas más o menos comerciales, más o menos animadas… mecachis, ¿qué forma de descripción es esa?

    Y para que veas que me mojo, vuestra furgo transformer es lo más lo más LO MÁÁSSSS

     
  2. admin says:

    Lo que quiero decir es que eran zonas sin más. Es decir neutras, grises y sin resaltar en ningún aspecto en especial. Un poco sinsorgas vaya.

     

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