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Marrakech y Essaouira

1-4-2007 Domingo
Desayunamos los 4 en la terraza del CTM que da a la plaza Jena el Fna, zumo de naranja, te con menta y bollos y pan con mantequilla y miel.

Desayuno en la terraza del CTM

Damos un paseo por el zoco. Callejeamos más y vamos hasta la Medersa Ben Youssef (Madraza) del centro del Zoco. Decoraciones geométricas y simétricas en azulejos, paredes labradas y maderas talladas exquisitamente. Un gran patio central con estanque rodeado por las celdas de sus moradores.

La Medersa Ben Youssef

Tomamos un piscolabis en un garito auténticamente moro. Pinchos morunos, un cacito con alubias y callos y té. Seguimos callejeando pero empieza a llover.

Sentado en el zoco

Mientras comemos en un sitio en la plaza ya está jarreando. Desde la mesa donde comemos, en un sobrepiso, vemos cómo cocinan las voluptuosas bandejas de comida que exhiben al público. Hábitos limpios (cambiar el aceite donde fríen los pollos enteros) y hábitos menos limpios (el echar el agua que escurre de los platos a un caldero con patatas cortadas) son observados atentamente.

El cocinero

Decidimos ir a Essaouira y en el CTM negociamos la posibilidad de alquilar un coche una semana, pero es demasiado caro (400 Dirhams por día). Así que vamos hasta la estación de buses bajo una persistente lluvia. Cogemos el bus de las 4 después de una espera en un bar donde extrañamente no tienen te con menta. El bus recorre paisajes rurales muy empobrecidos, con campos poco cuidados y casas de adobe. Se hacen paradas continuamente y todo tipo de gente sube y baja. En una parada de 20 minutos vemos con más tiempo la pobreza, y en algunos casos la dejadez, de estos pueblos. También, como es normal en Marruecos, gente pidiendo limosna. Sin embargo en casi todos los pueblos me ha parecido ver que había una escuela.
Llegamos ya de noche a Essaouira donde nos asaltan insistentemente varias mujeres ofreciendo apartamentos, a pesar de que un policia intenta espantarlas. Nos orientamos bien y enseguida llegamos a la Medina y su calle principal, atestada de paseantes, puestos y algún turista. Localizamos el Hotel Smara, recomendado por la guía, pero está lleno. Sin embargo el encargado nos dice que nos consigue una habitación por 250 Dirhams. Dos personas nos enseñan un piso con una terraza estupenda pero por 400, así que nada. Volvemos al Hotel Smara y esta vez nos lleva el encargado a casa de un vejete que nos cobra 300 por dos habitaciones. Un acogedor Riad con unos azulejos que le flipan a Oier.

El riad de Essaouira

Salimos a cenar a la calle principal. Probamos la pastilla de pollo y la de marisco y una riquísima sopa de pescado acompañados por un tallín bereber y uno de congrio.

 

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