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Marrakech III

8-4-2207, domingo.
Me levanto pronto y voy a la plaza a por un té. Vuelvo al Riad para que me digan donde hay un Hamman. Un niño me hace de guía. Este Hamman es un poco caro, 100 MAD por todo masaje incluido. Primero estoy un buen rato sobre una piedra bien caliente hasta que llega el masajeador. Primero un suave masaje con aplastamientos incluidos. Después me enjabona el cuerpo y lo prepara para pasar el guante para exfoliar. El frotado de piel es intenso y me salen unas buenas morcillas de piel. A ello contribuye que quizás me haya quemado ligeramente estos días. Por último viene el enjabonado y lavado del pelo. Para terminar el masajeador me tira varios cubos de agua para aclararme y quitar todas las pielecillas que me ha quitado. El hamman es un gustazo y te deja como nuevo, pero me gustó más el de Asilah, hace 4 años. Después de pasar por el Riad vuelvo a la plaza a desayunar, donde me recoge Cercata para ir al Riad y llevarnos las mochilas al CTM donde las guardaremos hasta las 5, hora de marcharnos. Tenemos tiempo para hacer un poco de turismo y de shopping. Vamos por una calle que sale hacia el sur de la plaza, en dirección a la Kasbah. De camino vemos un oloroso mercado de frutas y verduras.

Oloroso mercado

Llegamos a las Tumbas Saadies, pero están cerradas. Callejeamos por la Kasbah y compro unas tablillas pintadas con marroquies en chilaba. Cercata compra una cobra de pega y se dedica a hacer el payasete en una terraza. Caminamos cerca del Palais Royal y llegamos a una placita cercana al Palais Badii donde comemos un pequeño tajin y unas lentejas. Tras visitar el ruinoso Palais Badii nos vamos al zoco de compras. Que dificil es a veces gastarse el dinero. Tengo unos 1000 MAD que me sobran y quiero gastarlos en compras pero no veo nada que me guste mucho dentro de la poca variedad de artículos que veo. Finalmente compro un cuenco de nogal por 80 MAD tras un regateo que comenzó en 180 MAD. También compro una cuchara de madera. No da tiempo para más, el zoco está atestado de turistas y al final cansa un poco.

Los incansables encantadores de serpientes

Vamos al CTM a coger las mochilas, nos despedimos de Oier y Aitziber, que vuelven mañana, y al aeropuerto. Tras negociar el taxi por 80 MAD (le vamos pillando el callo). El avión se retrasa 2 horas y media, nos vamos acostumbrando a estas cosas. La espera se hace más amena por la charla con un grupo de chicas. Llegamos a Madrid y estamos con todo a la salida del aeropuerto a las 1:45 de la noche, 15 minutos más tarde de la hora a la que sale el último bus para Bilbao. Optamos por un hotel barato, el Hostal Regional, para dormir unas horas.

 

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