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Triestre, Rijeka, Krk, Baska, Risika

Nos levantamos y desayunamos al borde de un acantilado en una carreterita que va hasta Triestre. Al cruzar Triestre me doy mi primer baño en el Adriático. Una cuadrilla de morenos jubilados nos observa, me recuerda a Benidorm este Triestre. Este Adriático parece tan transparente y cálido como prometían.
Tras circunvalar el industrial entorno de Triestre llegamos a la frontera con Eslovenia. Aquí pagamos 35 € por una pase para circular por las autopistas del país durante 6 meses. Paramos a repostar diesel en una gasolinera, el precio es ligeramente inferior al de España.

Después tomamos una carreterita, E65, que discurre por verdes y arbolados frescos valles, de suaves ondulaciones y agradables vistas. En Obrov paramos para hacer una compra en un pequeño super. Tras unos pocos Km llegamos a la frontera con Croacia. 5 minutos de cola y un sonriente guarda nos sella los pasaportes.

rijeka

Llegamos a Rijeka. Paramos en una calle central, cerca del mercado. Damos un paseito y nos topamos con un grupo de chicas que baila coreografías sonrientes acompañadas de canciones a todo volumen. Mas tarde les relevará una charanga de fuertes vientos

Seguimos viaje hacia la impronunciable isla de Krk. Cruzamos el puente que da acceso a la isla previo pago de un peaje, a lo medievo. La isla parece muy bonita, con zonas áridas y lunares y otras cubiertas con un denso bosque que es atravesado por la carretera. En el pueblo de Krk aparcamos, 3 Kunas la hora, al lado de una calita preparada de tal forma para el turismo que, junto a este tranquilo Adriático, parece dar acceso a una inmensa piscina. Callejeamos un poco por el pequeño casco antiguo de Krk, y tras el sofoco el merecido chapuzón en la piscina adriática.

Baska

Ahora le toca el turno a Baska, en el extremo de la isla. Resulta ser un bonito lugar en un valle que está abarrotado de turistas. Huyendo de vuelta comemos al lado de un rio unos filetes y una ensalada. Seguimos esta vez hacia Vrbnik, pueblecito con estrechas y empinadas callejuelas medievales alrededor de una iglesia. El pueblo tiene 2 calas, una donde se baña Ixone, ya que nos hemos perdido, y otra repleta también de turistas. Al fin y al cabo es Agosto. Qué calor hace, una cervecita en terraza.

risika

Esta vez paramos en Risika, más que en el pueblo en una pequeña y tranquila cala al final de la carretera, en una campita que hace las veces de parking. Este sitio resulta ser el más agradable que hemos visto en la isla. Así que tranquilamente nos bañamos, Ixone hace fotos, paseamos cerca de una iglesita derruida, etc. Hasta que empieza a atardecer y cenamos una rica pasta. Ya de noche nos vamos porque sospechamos que no se puede dormir aquí, ya que al fin y al cabo es un parking de pago. De todas formas encontramos un rinconcito apartado justo al salir de Risike donde aparcamos para dormir.

 

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