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Sámara

19-08-2006, Apartamentos Los Sueños, Sámara, 22:00 horas.

Hoy ha sido mi cumpleaños. Me he levantado pronto para llamar a la hora de comer a la familia y que me felicitasen. Después hemos dado un paseo por la playa tras un suculento desayuno con olorosos mangos.

Desayuno con mangos y papaya

El paseo ha sido largo, con baño y búsqueda de piedras, conchas y corales incluido. Como el sol pega bastante fuerte, a pesar de ser las 10 de la mañana, parece que nos quemamos un poco.

La playa de Samara

Decidimos recambiarnos de alojamiento pero no encontramos algo que nos guste y lo que nos gusta está completo. Nos vamos de excursión a Nosara. Son 3 Km. pero tardamos un poco más de una hora debido a la multitud de baches y socavones. Además cruzamos nuestro primer río en nuestro super JIMMY, justo cuando empieza a llover. Se va a pasar todo el día lloviendo, por momentos de forma torrencial. Llegamos a Nosara y no vemos nada especialmente de nuestro gusto, además es una zona con casas muy dispersas y playas bastantes iguales a las ya vistas. Decidimos volver, ya que seguir hasta Ostional puede ser arriesgado, hay que cruzar varios ríos y llueve bastante. De vuelta nos paramos a tomar un refrigerio en un bar de carretera, tipo Oeste, con un viejo que junto a la escasa parroquia del local están viendo el Golf por la tele de cable. Llegamos de nuevo a Sámara y nos alojamos en el mismo apartamento de ayer. Como hoy es mi cumpleaños y hay que celebrarlo nos vamos a cenar bien. Nos comemos, en el español restaurante ‘Las Brasas’, 3 langostas al ajillo precedidas por guacamole y un cocktail de gambas, todo regado por un blanco del Penedés. La broma sale por 43.000 colones, 86 $, prácticamente la mitad del sueldo medio de un tico. Parece que hoy nos ha tocado ir de ricos. Después de la cena compramos más mangos para el desayuno de mañana. La verdad es que disfruto más desayunando mangos que cenando langosta.

Langostas en Las Brasas

Después nos vamos a tomar una cerveza a un bar de copas que hay en la calle principal (la única prácticamente) de Sámara. Hay un curioso ambiente rasta-tico mezclado con guiris sudorosos (yo me incluyo). Hay un concierto rasta y pasamos un rato diferente de lo que hemos vivido hasta ahora en Costa Rica. De vuelta a casita a descansar y dormir.

 

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