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Sámara, Maravilla, Montezuma, Ferry y Manuel Antonio

21-08-2006, lunes, 20:40 horas. Cabinas Ramírez. Manuel Antonio.

Hemos tenido un par de días de coche. Haciendo Kms y parando aquí y allá. El domingo, ayer, antes de salir nos dimos otro paseo y baño en la amplia playa de Sámara. De camino a la playa vimos a unos cuantos monos araña en unos árboles al lado del camino. Estaban comiendo hojas y moviéndose de un árbol a otro haciendo todo tipo de monerías. Estuvimos embobados un buen rato mirándolos, a veces a 3 o 4 metros de distancia, cuando bajaban a las ramas más bajas. Se les podía ver la expresión y los ojos perfectamente, se les veía bastante tranquilos, a su aire. Después del baño, ya con el coche, nos acercamos a fotografiarles y grabarles en vídeo. Esta vez estaban comiendo los frutos de un árbol más alto y los dejaban caer al suelo desde lo alto. Empezamos un largo viaje que nos llevará desde las 12 hasta las 7 de la tarde. La primera parte del camino, Carrillo/Santa Marta/San Miguel/Maravilla/Hojancha es un auténtico rally por la selva. Atravesamos paisajes donde lo único que hay es la carretera, a punto de ser rebasada por la exuberante vegetación. Son muchos baches, traqueteo, saltos, barro, etc. pero es divertido, por lo menos al principio.

Gente en Carrillo

Tampoco son muchos Kms, pero las distancias por estos caminos son relativas. En San Miguel cogemos a un hombre y lo llevamos hasta Maravilla. Es parco en palabras, pero sorprende, las pocas que dice, como de diferente se puede utilizar un lenguaje. Desde Hojancha hay pista asfaltada pero tampoco podemos avanzar mucho porque cae una tromba de agua de impresión. Después de varios poblachos llegamos cerca de Carmina, donde no entraremos, y comemos en un chino a pie de carretera que tiene una especie de pequeño parque acuático donde los niños se bañan bajo la lluvia. Nos comemos, entre otras cosas, unas alitas de pollo riquísimas. De nuevo en marcha: Jicaral, Lepanto, Playa Naranjo, Paquera, Cubano y Montezuma. En este tramo tenemos de todo: pistas recién asfaltadas donde la sensación de deslizarse es etérea, y caminos donde una vez hubo asfalto y ahora hay una serie de cráteres producidos por algún bombardeo de meteoritos.

Llegando a Montezuma

Llegamos con los huesos prácticamente desencajados y bastante cansados y nos alojamos en el Hotel Lis, a pie de playa. Las olas nos van a dar la tabarra toda la noche. Salimos a cenar a una soda del centro y nos damos cuenta de que no nos gusta mucho el sitio, a pesar de las recomendaciones. Es un poco parque temático y lo tico brilla por su ausencia. Nos encontramos con Alex y nos vamos a tomar un cocoloco y una piña colada con él, con Mar y con una pareja de dicharacheros catalanes que dan por sentado que por ser vascos somos nacionalistas. Tras una distendida charla en la que participa, para poner un grano místico-religioso, la camarera, nos vamos a dormir.

A la mañana madrugamos para ver las cataratas de Montezuma; vemos la primera catarata, pero subir más arriba está peligroso. Resbala mucho, el río viene con mucho agua y nos da respeto los carteles que anuncian las varias muertes que se han producido allí. Como el día está gris y tampoco nos queremos gastar mas $ en la excursión a Isla Tortuga nos vamos a coger el Ferry de Paquera a Puntarenas. Tras una pequeña espera, en la que me bebo una pipa (un coco con pajita) zarpamos. El trayecto es rápido y agradable gracias a la brisa y permite ver el golfo de Nicoya con sus islas. A lo lejos se distinguen la zona de Monteverde y la alta cordillera de Tilarán. Creo distinguir también el techo de Costa Rica, la zona de Chirripó.

En el Ferry

En Puntarenas tenemos que hacer alguna llamada para el tema del seguro. Aprovecho para encender el móvil y recibo algunos mensajes de felicitación por mi cumpleaños. Por la estupenda carretera llegamos bastante rápido a Jacó, que pasamos de largo hasta Playa Hermosa.

Playa Hermosa

Por fin vemos un buen sitio de surf. La playa es bastante larga y hay picos por todos los sitios. Las olas son potentes, llevan mucho agua y son un poco cerrotes, pero algún surfer se marca unos buenos tubos. Nos pasamos un buen rato mirando ya que hay bastante gente, aunque como mucho 2 o tres en cada pico.

Playa Hermosa

De nuevo en marcha, atravesamos de hierro que se caen a pedazos, algunos están un poco torcidos y todo. Llegamos a Quepós y Manuel Antonio y rápidamente, casi al lado de la entrada al parque encontramos estas cabinas Ramírez. Nos queda una hora de sol y la playa está a 30 metros de las cabinas, Ixone tiene una herida en el dedo gordo del pie y no se puede bañar, pero yo si. Asistimos a una puesta de sol que nos deja flipados. Ixone desde la orilla venga a tirar fotos de un cielo alucinante.

Ixone en la playa de Manuel Antonio

Yo en el agua que refleja las llamaradas del cielo canturreo en voz baja. La sensación de amplitud del cielo, la transparencia, la intensidad de los colores y las luces, la rapidez con la que cambian, en fin, no sé si exagero si digo que es el atardecer más chulo que he vivido. Después de este éxtasis una cenita y a descansar a la habitación.

 

2 comments

  1. admin says:

    Son correctas. No estan mal de precio y estan a 50 metros de una playa estupenda y cerca de la entrada al parque.

     

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