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St Pol de Leon, Morlaix, Lannion, Ile Grande.

Nos despertamos con un día lluvioso y nublado, parece que se acabó el buen tiempo, aunque solo durará un par de horas. Desayunamos en el puerto, al lado de los pescadores que traen y recogen cosas de sus barcos. Entre Roscoff y St Pol paramos en la carretera a ver un tanque abandonado por los aliados.

En St Pol visitamos su catedral o iglesia y nos pasamos un buen rato haciendo fotos a sus vidrieras y estatuas.

Más tarde paseamos un poquito, no da para mucho más y a seguir. En Morlaix paramos casi justo debajo del enorme viaducto. Callejeamos un poco y nos tomamos con un café en un pequeño y agradable bar. En la calle mayor vemos una de las casas tradicionales que abundan en la zona. Una buena restauración permite visitarla y conocer cómo organizaban las habitaciones, que espacios había, ver la enorme chimenea, el aseo, la escalera de caracol, etc.

De camino hacia Lannion, en la enorme playa de Greve vemos montones de algas verdes que según hemos ojeado en un diario local parece que representa un problema para la salud pública.

En Lannion buscamos un sitio para comer al borde de una ría. Para la siesta nos acercamos al pueblo y mientras Ixo descansa yo visito el pueblo y el mercado que se celebra en la rivera de la ría. No es muy interesante ni lo uno ni lo otro pero el pueblo está animado y el paseo es agradable.
Después vamos a visitar el castillo de Tonquedec. Al llegar vemos que no es gratis entrar, como pensábamos tras leer un flyer, y vale 5 € que no pagamos. Así que damos un paseito rodeándolo y viendo sus murallas exteriores.

Volvemos hacia el norte camino de Trebeurden para empezar a ver la costa de Granito Rosa que tampoco es tan rosa. Aunque sí turística, desde luego. En Ile Grande decidimos para sobre las 7 y buscar un sitio para cenar y dormir. Damos un paseo muy chulo rodeando parte de la isla por la costa. A mitad de camino tomamos una cervecita y un descafeinado en la terraza de un bar del pueblo.

Seguimos por un dolmen y unas piedras que hacen la función de mirador y terminamos en el puerto, al lado de donde cenaremos y dormiremos. Por cierto, antes del paseo me he dado mi primer y breve chapuzón en el mar bretón.

 

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