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Locronan, Trefeuntec, Crozon.

Hoy tampoco he dormido bien, esta vez la causa ha sido un dolor de espalda que comenzó en la crepperie de Quimper, creo que me quedé frío en la terraza. En cuanto amanece doy un agradable paseo solitario por las todavía desiertas calles de Locronan y hago fotos de sus casitas típicas.

Compro bagette y bollos de chocolate y desayunamos. Yo me quedo a descansar la espalda mientras Ixo hace su visita por el pueblito.

Más tarde cogemos una carreterita hasta el mar en Kervel y disfrutamos de maravillados del amplio mar, la bahía y sobre todo de la tranquilidad en esta zona ausente de turistas.

Recorremos tranquilas carreteritas y nos paramos un buen rato a leer y escribir en una campita elevada desde la que hay unas vistas estupendas de la bahía de Douarnenez.

Desde esta punta de Trefeuntec seguimos por la costa y justo antes de Pentrez-plage nos paramos en una solitaria y amplia playa. Damos un paseito y cogemos almejas pensando en cocinar un arroz con almejas. Al final las devolvemos al mar porque no sabemos si se podrán comer o no. El agua en los pies está calentita, hace sol y los carrovelistas tienen que empujar sus vehículos.

Mientras yo descanso mi espalda Ixo cocina un risotto rico rico. Después de comer leemos y siesteamos un ratito y al despertar vemos que la solitaria y amplia playa se ha convertido en concurrida y estrecha debido a la masiva afluencia de gente y a la subida de la marea.

Ahora al interior haciendo una paradita en Saint Nic para fotografiar una bonita iglesia. Más tarde subimos al Menez-Hom de 330 metros. Gracias al soleado día se ve una amplia zona de Bretaña, Cornualles, la península de Crozon, Brest y la zona de las Montañas Negras.

Seguimos camino hacia la península de Crozon. En Crozon paramos en un super y compramos moules y media docena de ostras que comemos en el mismo parking. Pasamos Canaret donde también hay alineamientos de menhires y llegamos a la punta de Penhir. Amplias vistas de acantilados y playas entre pedregosas murallas de rocas.

Más tarde paramos en la iglesita de Rocamadour donde hay barcos abandonados y desvencijados pudriéndose al sol.

Buscando ya un sitio para cenar y dormir la fortificada punta de Los Espagnols donde abundan los carteles militares de prohibido el paso. Finalmente en la zona de Rostellac encontramos una zona frente a un puerto de barcos abandonados. Con los últimos rayos del sol cenamos moules y rochefort acompañado de burdeos, Reserve de Velours.

 

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