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Chartres, Orleans.

Tras aparcar callejeamos por el centro, que tiene una animada vida comercial a estas horas. Hay una curiosa instalación de conejos gigantes de colores en una plaza, al parecer del llamado Cracking art Group. El mercado cubierto de ‘legumes’ cercano a la catedral y rodeado de bares y cafeterías es una auténtica gozada. Los olores de los puestos, con miles de quesos, te hacen salivar como a Carpanta.

Visitamos la catedral que es impresionante por sus dimensiones y por sus vidrieras de potente azul.

Pagamos 2,7 € por una visita guiada por la cripta que, al ser en francés, nos deja fríos. Volvemos a la catedral a verla con más detalle y a hacer fotos. Ixo se va a comer un pincho y yo subo a la torre norte, 7 €. Una larguísima escalera de caracol permite acceder a amplias vistas sobre la catedral y el pueblo.

Cuando estoy subiendo las campanas suenan y hacen que el sonido lo llene todo. He quedado con Ixo en el mercado, donde compramos pollo asado, tomates y una gran alcachofa, que comeremos en un airé antes de llegar a Orleans.

En Orleans aparcamos también cerca de la catedral donde la chavalería baila break dance y hip hop y hay muchos skaters. También es un catedralón por sus dimensiones. Paseamos por el animado casco viejo. Todavía es pronto, las tiendas están abiertas y la gente va y viene y descansa en las terrazas a tomar un pastis, un kir, un café o una caña. Es lo que hacemos nosotros. Seguimos el paseo por la parte del siglo XIX, también comercial, la plaza donde hay una escultura de Juana de Arco, importante para Orleans.

Tras un descansito más buscamos un sitio para cenar. Hay muchos restaurantes, bistros y crepperias. Y tras mirar varios nos quedamos con uno que tiene una agradable y tranquila plaza frente a una iglesia circular evangélica. Menú de 21 €. Entrantes pimientos rellenos y queso de cabra en tostadas, luego un par de confit de canard y de postre un pastel de chocolate y una copa de helado de chocolate, vainilla y crema. Tenemos que dar un paseo para bajar la cena, Ixo está a punto de reventar con el embarazo. Cogemos más tarde la autopista y dormimos en un airé camino a Blois.

 

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