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Caen.

Desayunamos en el acantilado de Arromanches y vamos directos a Caen. Allí visitamos el Memorial (16,5 €) que nos lleva toda la mañana.

A destacar una proyección del Desembarco de media hora con imágenes de la época que resulta impactante. El Museo es amplio y tiene mucha información que cuesta tiempo digerir. Se utilizan todo tipo de medios, audiovisuales, maquetas, reconstrucciones, muestra de objetos de todo tipo. Es muy interesante y detalla con bastante riqueza los diferentes episodios de la II Guerra Mundial. Llega la hora de comer y en un parque cercano al museo organizamos un picnic rápido con alubia verde y lasaña. Después a descansar y a escribir mientras paladeo un Calvados, brandy de manzana.

Terminamos de ver el museo, que muestra también la evolución de la Guerra Fría y sus amenazas nucleares. También las guerras de Corea y Vietnam, así como otros conflictos de la segunda mitad del siglo XX. La verdad es que el Museo es demasiado extenso para un solo día y ya por la tarde pasamos las últimas salas a todo correr.

Vamos al centro de Caen y paseamos por las calles más comerciales. Entramos en un Fnac a comprar tarjetas de memoria para la cámara. En una agradable plaza nos tomamos un café y una caña. Después nos comemos un kebab de pollo a medias. Para ser un jueves por la tarde-noche la ciudad está animada, vemos calles llenas de bares y terrazas con gente joven, guapa y muy preparada para salir. Tomamos la autopista y dormimos en un airé cerca de Beuzeville, dejando ya la región de Calvados.

 

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